5 formas de cuidarte en vacaciones

5 formas de cuidarte en vacaciones

Existen miles de consejos sobre cómo comer de manera saludable. Sin embargo, parece que llega el verano y las vacaciones y, nos olvidamos de la alimentación, de todos esos hábitos que tanto tiempo te ha llevado a implantar en tu día a día.

Algo así como si la palabra “vacaciones” fuese lo opuesto a “vida sana” y sinónimo de “excesos”.

Seguramente el verano sea el momento para reconectar contigo mism@ y tu salud. Comer sano no es tan complicado y, mantenernos activos en vacaciones, tampoco.

Aquí te enseño 5 formas fáciles de cuidarte y comer saludable en vacaciones:

1. Incluye hortalizas y frutas

¿Típico, no? Puede parecer una tontería, pero son una excelente fuente de agua, fibra, vitaminas y minerales. Te ayudarán a mejorar tu tránsito, a hidratarte y saciarte. Aprovecha a consumirlas. El desayuno puede ser un buen momento y, por supuesto, ¡entre horas!

2. Come de manera más atenta

Intenta saborear cada bocado. ¡Estás de vacaciones! Sobre todo el de los primeros bocados, ya que son los que más disfrutarás. Esto es porque el paladar se va acostumbrando a los sabores a medida que comemos. Evitarás atracones y facilitarás al estómago enviar la señal al cerebro de que poco a poco te vas saciando. ¡Esto es clave!

3. Consume más agua

No solo contribuyes a que tu cuerpo funcione de manera óptima sino que te ayuda a no comer en exceso. Además, muchas veces le estás dando comida a tu cuerpo cuando en realidad te está pidiendo agua. ¿Es apetito o es sed? ¡Escúchate!

Un vaso de agua antes de comer nos ayuda a sentir una falsa sensación de saciedad.

4. Opta por tentempiés saludables

Aceitunas verdes, boquerones en vinagre o una ensalada de tomate pueden formar parte de un aperitivo saludable si estamos en alguna terraza. Frutos secos naturales y algo de fruta también es una opción si estamos visitando alguna ciudad o incluso en la playa. ¡No te compliques!

Estar de vacaciones no quieres decir atiborrarse a helados y cervezas. Un par de días quizás no te aleje demasiado del objetivo, pero asegúrate de ser consciente de tus metas y cómo los alimentos ricos en azúcares y el alcohol no facilitan el proceso.

5. Muévete

Conoce la ciudad o aquel el lugar andando, practica ese deporte que tanto te llama la atención, alquila una bicicleta, disfruta del viento caminando sobre la arena o aprovecha ese gimnasio que tienes cerca del alojamiento. Ejercitarnos es la mejor forma de sentirnos bien con nosotros mismos y, de algún modo, “quemar esos excesos”.

Las excusas ya no valen y las soluciones están en ti 😊 No es tan difícil. Lo importante es pasar a la acción.

Las delicias saludables de Aghatti

Las delicias saludables de Aghatti

¿Delicias saludables de Aghatti? Sí. Un restaurante iraquí espectacular donde puedes encontrar platos para seguir cuidándote fuera de casa

Si estás visitando o viviendo en Dubai, no lo dudes. Aghatti se diferencia por su buen servicio, un ambiente más que acogedor y elaboraciones super especiales.

Y… ¿Platos saludables? ¡Por supuesto! Vamos a empezar a viajar por algunos de sus platos haciendo escala en “coconsejos nutricionales” 🙂

Aquí tenéis una pequeña descripción de los que probé:

Ensalada fattouch

Colorida, ácida, fresca y sana.

Así es la ensalada fattouch. Lechuga, tomates cherry, pimiento morrón, acompañada de una miel de granada y poppadom (pan plano y crujiente). Una delicia para el paladar.

Cocotip: Siempre será mejor un aliño de aceite de oliva y vinagre en lugar de una miel de granada. Sin embargo, es una ensalada que sólo lleva un toque de esta miel y su aliño principal es el limón. Así que, adelante. Plato rico y sano.

Sweet Pepper Hummus

Una receta deliciosa de hummus con pimiento rojo acompañado de su pan pita y pan samoon (típico iraquí). Si quieres probar un hummus diferente, ¡no lo dudes!

Cocotip: Recuerda que el hummus se elabora principalmente con garbanzos (hidrato de carbono saludable) y pasta de sésamo (grasa saludable, también). Aunque hay algunas variantes, como esta receta. Pero, ojito con las cantidades. 

No es necesario comerse todo el pan ni todo el hummus, aunque nuestro cerebro nos lo esté pidiendo. El truco está en compartir siempre que puedas. Y, como siempre, pídelo para llevar en caso de que sobre. Presta atención a tu hambre real. En mi caso, sobró hummus y elaboré la ensalada de la foto de este post empleándolo como aliño.

Kubba Dubs El Rumman

Esferas de burghul (bulgur, en español), cordero y almendras en salsa de granada. Un sabor realmente diferente. 

Cocotip: Es un plato bastante completo ya que contiene ingredientes con los tres macronutrientes (el bulgur es hidrato de carbono, el cordero proteína y las almendras grasas saludables). Además, las cantidades no son excesivas y queda ideal acompañado del fattouch o cualquier ensalada de la carta de Aghatti.

Para beber: agua. Si pides alcohol, ten a mano siempre una botella de agua. Olvídate de las bebidas azucaradas o edulcoradas. Además, en un lugar como Dubai donde la sensación térmica es mayor de 40º, sentirás que priorizar el agua como bebida es algo totalmente necesario😊

En resumen: Ojo con las cantidades, disfruta de la comida y siente la saciedad. Siempre puedes pedirlo para llevar. Así evitamos el desperdicio de alimentos, no nos empachamos, evitamos problemas gastrointestinales y aprovechamos con ello otros platos.

En caso de no poder refrigerar el plato en cuestión en el alojamiento, no fuerces al cuerpo comiendo de más. Por eso es siempre mejor prevenir que curar. Pide la comida con la cabeza y no con los ojos. El medio ambiente, tu salud y tu bolsillo te lo agradecerán.

Si tienes oportunidad de visitar este lugar, ¡no lo dudes! Su comida, su color azul y sus ventanales con vistas a La Mer de Dubai te enamorarán. 

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Cómo reducir el desperdicio de alimentos en casa

Cómo reducir el desperdicio de alimentos en casa

¿Sabías que somos responsables de más del 40% de los alimentos que se tiran a la basura? Ser consciente de ello y tomar acción constituyen los primeros pasos para reducir el desperdicio de alimentos en casa

Tirar la comida tiene un gran impacto social, económico y medioambiental.

Y no, no se trata de comerte todo lo que tengas en el plato aunque no tengas apetito. Se trata de aprovechar esos alimentos de una manera más racional, de saber conservarlos y responsabilizarte de ello 🙂 

Te dejo aquí algunos trucos y acciones que puedes llevar a cabo para reducir el desperdicio de alimentos en casa:

Evita ir varias veces a la compra

Para ello, es esencial que planifiques tus comidas en la medida de lo posible. Planificar los menús con antelación evitará que vayas con más frecuencia a la compra. Esto se traduce también en menor tiempo y dinero perdidos.

¿Qué tienes en casa?

Verifica lo que tienes en la despensa.

Crea e imagina nuevos menús con lo que tengas.

Haz la lista de la compra teniendo en cuenta lo que ya tienes en tu despensa y nevera.

No vayas a la compra con el estómago vacío

Ir a la compra con apetito es uno de los peores errores que puedes cometer. No sólo aumentas el riesgo de adquirir caprichos y productos insanos sino también productos innecesarios que, muchas veces, también son insanos. 

Ojo con los packs de ahorro

¿Las promociones se ajustan a lo que quieres? ¿Necesitas realmente ese alimento o producto? ¿Vas a consumirlo antes de la fechas marcadas? Hazte estas preguntas, porque, de lo contrario…lejos de ahorrar, quizás estés pagando más por alimentos de los que tendrás que deshacerte más tarde. 

¡Compra con cabeza!

Ordena tu despensa y frigorífico

El orden te facilitará realizar la lista de la compra, conocer qué productos te faltan y cuáles necesitas, además de ayudarte a planificar tus menús. 

El orden es imprescindible. Te ayuda a utilizar adecuadamente los alimentos.

No te sirvas grandes cantidades de comida

Es mejor que repitas si te quedaste con apetito, ya que, de lo contrario, es más probable que tengas que tirar a la basura lo que te sobró en el plato. 

De esta forma reduces la cantidad de comida desperdiciada y la cantidad de calorías ingeridas. 

Si aún así te pasas de cantidad en el plato, puedes dárselo a tu mascota… Pero, aunque te lo vaya a agradecer, tampoco se trata de fomentar su aumento de peso… 🙂

Las sobras de la elaboración que hayas preparado, puedes reutilizarlas para otro plato y aprovecharlas para otro día. Eso sí, ¡conservándolas bien!

Al final, la clave está en adaptar las cantidades de comida a tus necesidades. Sé realista y come con la cabeza, no con los ojos.

No tengas miedo a la congelación

Este método de conservación te permite consumir los alimentos y elaboraciones con mucha posterioridad. Puedes congelar las sobras de comida en recipientes herméticos y limpios. Y siempre que una vez se haya enfriado la elaboración ya que, de lo contrario, pueden verse alteradas sus caracterísiticas sensoriales. 

Para los productos crudos, guarda 2 ó 3 piezas en bolsas herméticas (según los comensales que seáis) para evitar descongelar grandes cantidades y así reducir el riesgo de desperdiciarlo. 

Recuerda que un alimento descongelado, no se debe volver a congelar.

La congelación es muy útil si no tienes previsto consumir en breve la elaboración. Además, mantiene muy bien las propiedades de los alimentos.

En caso de que vayas a consumir las sobras al día siguiente, puedes conservarlas en la nevera. Pero recuerda que las elaboraciones aguantan en el frigorífico un tiempo limitado. Además, existen alimentos que no deberías guardar en la nevera. Descúbrelos en este enlace.

Aprovecha la comida sea donde sea

Puedes elaborar muchos platos con las sobras antes de tener que tirarlas a la basura. Asimismo, en un restaurante, pide para llevar lo que no hayas consumido.

Los restaurantes deberían concienciarse cada vez más del problema del despilfarro y ajustar las raciones. 

¡No hace falta que te comas todo! Por ejemplo, la foto del artículo es un menú improvisado que elaboré con media manzana que guardé en la nevera y, como aliño de la ensalada, empleé el hummus que me sobró de un restaurante. Y quedó… ¡realmente delicioso!

¿Y tú? ¿Cómo intentas reducir el desperdicio de alimentos en casa? 

Fuente bibliográfica

5 consejos para una alimentación sana en el trabajo

5 consejos para una alimentación sana en el trabajo

Tu rendimiento laboral está muy ligado a la alimentación. ¿Crees que es posible tener una alimentación sana en el trabajo?

Ya nadie debería poner en duda la importancia de una buena alimentación para nuestra salud. Y, efectivamente, tu productividad depende en gran medida de tu estilo de vida.

¿Qué comes? ¿Cómo lo haces? ¿Qué horarios? ¿Descansas bien? ¿Tu trabajo te genera estrés?

Hazte estas preguntas y reconoce los aspectos que podrías mejorar.

Un trabajador bien alimentado y sin estrés es un trabajador más productivo. Esto no sólo te beneficia a ti, sino a la empresa (mayor rendimiento, y menos bajas laborales)

¿Cómo puedo hacerlo?

Aquí te dejo las claves para una alimentación sana en el trabajo:

  1. Aléjate de las máquinas de vending. La mayor parte de sus productos son bastante insanos. Acudir algún día a ellas no pasa nada, pero no lo conviertas en un hábito o como recompensa por tu trabajo realizado. La mejor recompensa que le puedes dar a tu cuerpo son alimentos, y no los productos que nos venden en las máquinas.

¿Qué solución tiene esto?

Muy fácil. Picotea fruta o un puñadito de frutos secos. Acompáñalo de tu café o tu té.

  1. Bebe agua. Acuérdate de tener tu botella o vaso con agua. Puedes sentirte cansad@ mentalmente y muchas veces es debido a la falta de hidratación.

¿Y si como delante del ordenador?

  1. Siempre que puedas, evita esto. No te beneficia para nada. La mayoría de las veces comes rápido sin saber casi ni lo que estás comiendo y sin disfrutar de la comida. Aunque sólo dispongas de media hora para comer, intenta hacerlo en otro lugar. O si no, apártate del ordenador y de lo que estés realizando en ese momento.

Del mismo modo que nunca echaríamos gasolina a un coche en marcha, haz lo mismo con tu cuerpo y tu mente. Cuando llegue la hora de la comida, realiza un verdadero break.

Es tu momento para comer, para disfrutar de los sabores y darle a tu cuerpo la gasolina que necesita para continuar con su jornada de trabajo. Aprovecha estos momentos para despejarte y dedicarte 100% a los alimentos que estés ingiriendo.

Siguiente consejo…

  1. Planifica tus comidas. El domingo de la semana anterior, por ejemplo, aprovecha para cocinar para tu semana de trabajo. Puedes rellenar algún tupper y así lo tendrás listo para llevar. Otra muy buena opción es congelar las elaboraciones que realices (crema de verduras, guiso de legumbres…). De esta forma te será mucho más llevadero y no te comerás el coco pensando qué llevarte de comer al trabajo. ¡Sé práctico! La organización es fundamental.

En el caso de que dispongas de menú de cafetería o tickets restaurante, evita los fritos.

Y consume verdura. SIEMPRE.

Ya sea comida elaborada por ti o en la cafetería/restaurante. 

En cuanto al postre…Dile sí a la fruta. Si te gusta comer con pan, ojo con las cantidades. A veces en las cafeterías y restaurantes las cantidades suelen ser más grandes de lo que sueles comer. No lo devores. Sé consciente.

Si quieres conocer algunos trucos para evitar comer en exceso en la mesa, lee este artículo.

Último consejo para una alimentación sana en el trabajo (y en cualquier lugar)

  1. Procura que la mayor parte de tu dieta se base en alimentos poco procesados o sin procesar. Restringe tu consumo de barritas de cereales, las magdalenas, los precocinados, el exceso de salsas… Contienen unas cantidades de azúcar añadido demasiado altas, lo que puede perjudicar tu salud. Te crearán, además, una sensación de mayor apetito y ansiedad a las pocas horas. Aquí aprenderás todo lo que necesitas acerca del azúcar añadido y cómo identificarlo.

¡Opta por alimentos de verdad!

Si trabajas sentad@, levántate de vez en cuando, descansa y estira. Estos 5 consejos para una alimentación sana en el trabajo, junto con ejercicio físico y noches de buen descanso, son fundamentales para tu productividad laboral.

🙂 ¡ A tu salud!

En el botón verde puedes descargar la guía contra la ansiedad por comer

Lo que debes saber sobre la seguridad alimentaria de los restaurantes

Lo que debes saber sobre la seguridad alimentaria de los restaurantes

Cuando decides comer fuera de casa y llegas al establecimiento, no te gusta encontrarte con un lugar con un aspecto sucio, ¿verdad?

La higiene y la seguridad alimentaria son aspectos clave a cumplir por parte del establecimiento y a tener en cuenta como consumidores. Principalmente por nuestra salud, con el fin de evitar el riesgo de contaminación e intoxicaciones.

Si el restaurante ya tiene un aspecto algo sucio…¿Qué podemos esperar de la comida?

En esta entrevista, Mercedes Recio, veterinaria diplomada en Seguridad Alimentaria y experta en Salud Pública del Gobierno de Aragón (España), nos cuenta las claves y otras curiosidades acerca de los restaurantes donde comemos y qué podemos hacer como consumidores en caso de dudas o si algo nos “huele raro”.

Según tu experiencia, ¿qué deficiencias has visto en cuanto a productos o alimentos en establecimientos? 

Creo que se ha avanzado mucho en los últimos años y cada vez el sector tiene más “cultura sanitaria”, a lo cual ayuda la obligación de contar con formación específica en manipulación de alimentos.

Por otro lado, los requisitos estructurales, higiénicos, de trazabilidad, etc, son muy estrictos y en momentos de acúmulo de trabajo, en ocasiones, es cuando puede constatarse una mayor relajación en el cumplimiento de estos requisitos.

¿Cómo podemos saber si un restaurante cumple con los requisitos higiénico-sanitarios?

Para poder funcionar, los restaurantes (así como los bares y otros establecimientos que sirven comidas), deben estar inscritos en el Registro Sanitario de Establecimientos Alimentarios de su Comunidad Autónoma y, de acuerdo a legislación alimentaria de la Unión Europea, deben disponer de un sistema de autocontrol, es decir, ellos mismos deben asegurar que cumplen las normas de higiene establecidas y que sus productos son seguros sanitariamente para el consumidor.

Por su parte, los Inspectores de Sanidad de las Comunidades Autónomas, realizan periódicamente visitas de inspección a todos los establecimientos, siendo más frecuentes las visitas en aquellos que presentan mayor riesgo (por su tipo de actividad, historial de inspecciones desfavorable, etc).

Deficiencias repetitivas que no son corregidas, falta de higiene o riesgos sanitarios en diferentes grados pueden dar lugar desde sanciones hasta la suspensión cautelar de la actividad.

Por tanto, insistimos en que todos los establecimientos están obligados a “autocontrolarse” y sujetos al control de la administración sanitaria.

Ello no impide que, en el espacio de tiempo comprendido entre las inspecciones, algún establecimiento pueda incumplir algunos requisitos o relajar su observación, por ello es muy importante que, como consumidores, si observamos alguna situación deficiente lo denunciemos ante el Servicio Provincial de Sanidad de nuestra Comunidad Autónoma , lo cual ocasionará una visita de inspección inmediata al establecimiento en cuestión, sin esperar a la fecha programada en principio.

¿Crees que la población está informada en este aspecto?

No sé si es falta de información o “pereza” pero, en muchas ocasiones, quejas relativas a falta de higiene o aspectos sanitarios deficientes se quedan en comentarios desfavorables a los amigos o familiares o en las redes sociales, lo cual puede afectar al establecimiento creándole “mala fama”, pero no provoca la actuación y toma de medidas por parte de Sanidad.

En ocasiones, las cartas de los menús están muy sucios, ¿qué opinas al respecto?

Aunque la suciedad en una carta de menús no constituya un riesgo inmediato para la salud, evidentemente, nos puede dar una pista de la actitud relajada del establecimiento respecto a la higiene en otros aspectos que sí podrían ser críticos. Cualquier establecimiento alimentario debería ser, por principio, “excelente” en cuanto a limpieza e higiene en todos sus aspectos y así lo debemos exigir.

El tema de los alérgenos es un aspecto importante en los restaurantes, ¿la mayoría de los restaurantes cumplen la legislación?

Tras un primer período de adaptación, la verdad es que el sector, en general, ha respondido bastante bien al requerimiento de informar a los consumidores de los 14 posibles alérgenos más frecuentes presentes en sus productos o menús.

Algunos han optado por informar por escrito en las propias cartas y otros por la información oral, aunque en este último caso deben contar también con la información escrita y detallada si el cliente la solicita.

El público debe saber que, incluso en el servicio a domicilio, cuando encargamos la comida por teléfono, deben informarnos sobre este aspecto si lo requerimos, independientemente de que al recibir el pedido también debe venir escrito.

¿Cuál es tu opinión acerca de llevarse a casa la comida que nos ha sobrado? ¿Es una práctica segura?

Yo creo que es algo muy positivo, que contribuye a disminuir el despilfarro y los desechos.

También evita, en ocasiones, ¨ponernos como cerditos¨ porque, aunque ya no tengamos hambre, nos da pena dejar algo que nos encanta….

Llevarlo a casa es tan seguro como comerlo en el restaurante, si respetamos unas normas mínimas (que nos lo sirvan en un recipiente adecuado: hermético y de uso alimentario, introducirlo en refrigeración lo antes posible, calentarlo bien antes de consumirlo, etc)

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Así que, ¡ya sabes! Elige bien el lugar donde vayas a disfrutar de tus platos. 

Los grandes obstáculos para llevar una alimentación saludable de viaje: entrevista a una dietista-nutricionista

Los grandes obstáculos para llevar una alimentación saludable de viaje: entrevista a una dietista-nutricionista

La gastronomía del lugar, las técnicas culinarias, la disponibilidad de ciertos alimentos y los ritmos de vida en general, pueden verse modificados, alterando tus hábitos y, en muchos casos, comprometiendo la salud.

A muchos de nosotros nos toca viajar, ya sea por motivos laborales o decisiones personales.

María Figueroa, dietista-nutricionista (y amante de los viajes y la gastronomía), estuvo viviendo en el norte de Europa casi dos meses por motivos laborales. En esta entrevista que le hice, te cuenta de primera mano los obstáculos de una alimentación saludable de viaje, y otras curiosidades que te sorprenderán.

¿Cómo fue, en general, tu alimentación en Edimburgo?

A pesar de que viajas allí con la idea de mantener una alimentación como la que tienes normalmente, una vez te instalas en la ciudad y conoces supermercados y restaurantes te das cuenta de que no es tan sencillo.

Reconozco que me lo esperaba, pero la comida en los supermercados no es para nada como la que tenemos aquí. Hay frutas y verduras, por supuesto, pero no atraen especialmente a comprarlas. Se camuflan entre miles de pasillos llenos de chocolatinas.

La fruta, por lo general y según mi experiencia, se vende por piezas y es carísima, por lo que sólo la compraba rara vez y, por supuesto, la echaba mucho de menos.

Los precios son bastante altos, tanto de fruta como de otros alimentos. También vendían alguna vez fruta cortada “ready to eat”, que podía costar perfectamente 3 pounds y me duraba un día con suerte. Si alguien venía a visitarme lo primero que les decía es que, por favor, ¡me trajera alguna manzana o pera! 

grandes obstaculos de alimentacion saludable de viaje

Los horarios determinan también el tipo de alimentación. En mi caso, desayunaba pronto (7am), y luego me iba a trabajar. A las 12am tomábamos el lunch proporcionado por el centro (SIEMPRE “crisps”-patatas de bolsa, fruta (plátano, mandarina, manzana o pera), agua y bocadillo).

Y mejor no te cuento los detalles del etiquetado nutricional de los bocadillos…

He ido a bastantes restaurantes, de mejor y peor calidad. No he notado una excesiva diferencia entre ambos. En general, te ofrecen mucha hamburguesa, patatas, pasta o arroz, y ensaladas, todas por supuesto con su “dressing” (salsa/aliño) que tiene más calorías que el resto de los platos juntos…

Las cantidades muchas veces son descomunales, sobretodo si pides fish and chips… 

Los postres de la mayoría de sitios a los que fui, sin exagerar, contenían entre 600 y 950 calorías cada uno. Si te pides uno, es mejor compartir, sin duda…

Ciertos restaurantes ofrecen ensaladas de quinoa y otras más variadas que puedes pedir sin aliño y están buenísimas.

Los helados son increíbles, y hay un sitio de helados artesanales que me dejó sin palabras. Pero están por todas partes, hay puestos pequeños en las calles, están baratos (en relación a lo que es la vida allí) y te incita una vez más a pecar…

Y ya sabemos que los helados es un producto del que no debemos abusar si queremos cuidarnos.

Hacia las 5 ó 6 de la tarde, una vez se cena y con el frío que acostumbra a hacer, lo que hace la gente (y muchos de nosotros, no vamos a mentir) es irse a un pub. Hay uno cada 15 metros por toda la ciudad. Cervezas, sidras y demás. Carísimo. Y 20.000 sabores.

El alcohol, como ya sabemos, aporta calorías vacías…

¿Qué solías desayunar?

Generalmente intentaba tomar lácteo, fruta y cereal.

¡Problema! No hay muchas panaderías. Si quieres pan tiene que ser de molde y si vives sola se te caduca en 3 días.  Además si lees la composición… (suspiros).

Entonces, acabé comprando copos de maíz, que no saben mucho pero son de lo mejor que había. Tomaba alguna que otra vez un yogur con frutos rojos naturales ya preparado o bien me compraba un yogur de medio litro desnatado y frambuesas, arándanos y moras en el supermercado para mezclar (muy caro, pero saludable).

Si la fruta no me apetecía por la mañana, me llevaba una pieza más para el lunch.

Hay días en que fui a comprar otros cereales de tipo muesli cuyas cantidades de azúcar eran claramente mejorables. Pero, por lo general, intentaba que fuese adecuado dentro de mis posibilidades 🙂

¿Cuáles fueron los alimentos más difíciles de encontrar?

Sin duda, el pescado. Muy pocos supermercados venden, pero encontré uno que estaba un poco lejos de donde vivía. Sin embargo, tenía bacalao y salmón, entre otros. Eso sí, súper caros. 

Ahora bien, pescado hay, el famoso fish and chips, que está muy bueno, pero claro… Si tenemos en cuenta las cantidades que sirven, la forma en que lo cocinan y los acompañamientos…

La fruta fue otro alimento que me costó encontrar. Muy escasa y muy cara.

¿Te resultó complicado encontrar platos saludables cuando comías en algún restaurante?

Realmente es según el sitio al que vayas. Lo importante es hacerte a la idea de que no vas a encontrar platos como los que forman parte de tus hábitos, gastronomía y cultura. Pero sí, hay platos que son aceptables.

Las pastas, carnes, arroces y ensaladas fueron lo mejor. Lo malo de todo ello son las salsas que le ponen, y el exceso de guarnición, que cómo no, son patatas fritas, y no vienen precisamente pocas…

(Me acuerdo que pedí una lasaña con ensalada y venía también con salsa para mojar, acompañado de un pan más grande que la propia lasaña. Por suerte no añadieron patatas fritas).

Gran parte de mi inglés lo he practicado preguntando a camarer@s la composición de los platos. Considero que es importante si queremos conocer lo que vamos a consumir.

Puede que pidas un “roll” imaginando que será un “wrap” o algo similar a un rollito y te llevan a la mesa una hamburguesa…  ¡Sin duda, hay que preguntar a los camareros…! ¡Estos son algunos de los grandes obstáculos de una alimentación saludable de viaje!

grandes osbtáculos de alimentacion saludable de viaje

¿Qué alimentos o sabores son los que más echaste de menos?

Todo lo tradicional y lo de la huerta. Casi todo lo que probé estaba rico pero no es saludable ni te sientes ligero.

Eché de menos una tortilla de patata, fruta de calidad… ¡Pescado! Tostadas con aceite y tomate… (que las puedes tener allí también pero no hay color).

Las lentejas, los garbanzos y las judías pintas son otros alimentos que eché en falta. Me encantan las legumbres.

¿Has estado viviendo en otra ciudad o país en el que te haya sido difícil también comer saludable? 

He estado en Cardiff (Wales), Orlando (EEUU), Newbridge (Ireland), y otros menos destacables por tener mejor alimentación.

En definitiva, es más de lo mismo. La calidad y lo saludable están menos al alcance de tu manos y muchas veces acabas cayendo en lo fácil, lo barato, lo insano.

En Irlanda estuve viviendo con una familia. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y me trataron fenomenal. Sin embargo, en relación a sus hábtios alimentarios tengo que comentar ciertas cosas.

No bebían agua transparente. Siempre le añadían líquidos de colores (lleno de colorantes y azúcares). También, muchas bebidas azucaradas y cerveza.

La cocina estaba repleta de cajas con chocolatinas de distintos sabores y marcas. Alguna vez abrí la nevera y, la verdad, ni los yogures se salvaban. Por suerte tenían también un cuenco de fruta del que yo echaba mano a diario.

Las cenas eran increíblemente copiosas y los platos ENORMES. Tuve que decirles que, por favor, me pusieran la mitad de la comida. Un día pidieron kebab, y no se cerraba bien de lo grande que era, por la cantidad de ingredientes y de salsas que contenía. Tuve que dejármelo casi entero.

Sidras, casi a diario. Y el fin de semana, la locura. Una vez más, calorías vacías.

No todo es extremadamente insano pero, por lo general, abunda.

Después de cenar, siempre siempre siempre iban a la cocina a por chocolatinas, helados o bolsas de chuches, y me las lanzaban al sofá para que comiera. Yo siempre decía “I dont want it thank you, I am full” y siempre contestaban “Yes you do”, con tonito divertido. Y, a veces, caes por no parecer una desagradecida…

Y de EEUU ya sabemos todos lo que hay. Hamburguesas, hot dogs, sitios de fried chicken, verdura y fruta casi inaccesible, etc.

La cantidad de gente que hay con sobrepeso me impactó. Mi hermana estuvo trabajando allí y me contó que la labor de algunas de sus compañeras consistía en llevar a la gente en silla de ruedas por el parque. Esas sillas no son precisamente para minusválidos como podemos llegar a pensar. Son para personas que, por su exceso de peso corporal tienen movilidad reducida y no pueden caminar.

Cuando fui allí, lo pude ver con mis propios ojos. Nada más entrar al parque en la zona de sillas de ruedas, muchísima gente llegaba, alquilaba, se montaba en una de las sillas de ruedas y esperaba a que alguien les empujara para recorrer el parque. Impactante.

El desayuno era tipo buffet y podía coger lo que quería, de lo que más había eran salsas y siropes (de fresa, caramelo, chocolate, etc). Había alimentos saludables, pero podría decirse que sólo un 5% de total, y era solamente fruta.

Consejos de Cocosinsal sobre los grandes obstáculos de una alimentación saludable de viaje.

Comer saludable fuera de casa, no siempre es tan fácil. Sin embargo, sí existen algunos aspectos importantes que puedes tener en cuenta y poner en práctica a la hora de viajar. Te destaco algunos 🙂 :

“Viajar” no tiene por qué ir acompañado de “engordar”. No es lo mismo estar 3 días en una ciudad que 2 meses recorriendo un país ó 3 semanas trabajando en un mismo lugar.

Tampoco es lo mismo alojarse en un hotel, en una casa de alquiler (donde puedes cocinar tus propios platos) o comer todos los días fuera de casa.

Por otro lado, puedes informarte acerca de la gastronomía y las costumbres antes de viajar y así poder elegir mejor.

Si la mayor parte de las veces comes fuera, pregunta al personal del restaurante o cafetería acerca de las distintas opciones, los ingredientes y así elegir la opción más saludable.

“Viajar” tampoco significa “arrasar con toda la comida”. Muchas veces, el comer más o menos cantidad depende de nuestro estado de ánimo, de las circunstancias, o del entorno social en el que estemos. Lo importante es escuchar a tu cuerpo. Pregúntate: ¿Realmente tienes apetito? ¿O es más bien emocional?

Come con cabeza

Puedes probar muchos platos y alimentos distintos, siempre teniendo en cuenta la forma de preparación e intentando consumir las cantidades adecuadas a tus circunstancias actuales y teniendo en cuenta tus objetivos.

Comer de manera inteligente no quiere decir tampoco que tengas que evitar los helados y los platos típicos de la zona, ya sean más o menos calóricos. Por un helado no vas a engordar. El hábito es el que te hace ganar peso.

Recuerda comer despacio, disfrutar de los sabores y de las texturas. Y si no te acabas todo el plato, no pasa nada. No hace falta reventar 🙂

Toma el control de los alimentos, que los alimentos no te controlen a ti.

Procura que cada comida contenga verduras o frutas. Es importante consumir estos alimentos si quieres mantener normalizado tu tránsito y salud intestinal. Sentirte hinchad@ y llen@ es de las peores sensaciones que puedes tener si estás de viaje.

¡Y, ojo con las salsas y acompañamientos! Proporcionan sabor a tus platos pero, algunas veces, calorías innecesarias a tu organismo.

En definitiva, sea cual sea el tipo de viaje y el lugar al que vayas, llena tus maletas de buenos hábitos. 

¿Quieres aportar algún otro consejo o experiencia personal? ¡Comenta abajo!

Y si te ha gustado, comparte 🙂

(¡Gracias, María! –> Podéis seguir sus aventuras en Instagram @figuefig)