Cuando decides comer fuera de casa y llegas al establecimiento, no te gusta encontrarte con un lugar con un aspecto sucio, ¿verdad?

La higiene y la seguridad alimentaria son aspectos clave a cumplir por parte del establecimiento y a tener en cuenta como consumidores. Principalmente por nuestra salud, con el fin de evitar el riesgo de contaminación e intoxicaciones.

Si el restaurante ya tiene un aspecto algo sucio…¿Qué podemos esperar de la comida?

En esta entrevista, Mercedes Recio, veterinaria diplomada en Seguridad Alimentaria y experta en Salud Pública del Gobierno de Aragón (España), nos cuenta las claves y otras curiosidades acerca de los restaurantes donde comemos y qué podemos hacer como consumidores en caso de dudas o si algo nos “huele raro”.

Según tu experiencia, ¿qué deficiencias has visto en cuanto a productos o alimentos en establecimientos? 

Creo que se ha avanzado mucho en los últimos años y cada vez el sector tiene más “cultura sanitaria”, a lo cual ayuda la obligación de contar con formación específica en manipulación de alimentos.

Por otro lado, los requisitos estructurales, higiénicos, de trazabilidad, etc, son muy estrictos y en momentos de acúmulo de trabajo, en ocasiones, es cuando puede constatarse una mayor relajación en el cumplimiento de estos requisitos.

¿Cómo podemos saber si un restaurante cumple con los requisitos higiénico-sanitarios?

Para poder funcionar, los restaurantes (así como los bares y otros establecimientos que sirven comidas), deben estar inscritos en el Registro Sanitario de Establecimientos Alimentarios de su Comunidad Autónoma y, de acuerdo a legislación alimentaria de la Unión Europea, deben disponer de un sistema de autocontrol, es decir, ellos mismos deben asegurar que cumplen las normas de higiene establecidas y que sus productos son seguros sanitariamente para el consumidor.

Por su parte, los Inspectores de Sanidad de las Comunidades Autónomas, realizan periódicamente visitas de inspección a todos los establecimientos, siendo más frecuentes las visitas en aquellos que presentan mayor riesgo (por su tipo de actividad, historial de inspecciones desfavorable, etc).

Deficiencias repetitivas que no son corregidas, falta de higiene o riesgos sanitarios en diferentes grados pueden dar lugar desde sanciones hasta la suspensión cautelar de la actividad.

Por tanto, insistimos en que todos los establecimientos están obligados a “autocontrolarse” y sujetos al control de la administración sanitaria.

Ello no impide que, en el espacio de tiempo comprendido entre las inspecciones, algún establecimiento pueda incumplir algunos requisitos o relajar su observación, por ello es muy importante que, como consumidores, si observamos alguna situación deficiente lo denunciemos ante el Servicio Provincial de Sanidad de nuestra Comunidad Autónoma , lo cual ocasionará una visita de inspección inmediata al establecimiento en cuestión, sin esperar a la fecha programada en principio.

¿Crees que la población está informada en este aspecto?

No sé si es falta de información o “pereza” pero, en muchas ocasiones, quejas relativas a falta de higiene o aspectos sanitarios deficientes se quedan en comentarios desfavorables a los amigos o familiares o en las redes sociales, lo cual puede afectar al establecimiento creándole “mala fama”, pero no provoca la actuación y toma de medidas por parte de Sanidad.

En ocasiones, las cartas de los menús están muy sucios, ¿qué opinas al respecto?

Aunque la suciedad en una carta de menús no constituya un riesgo inmediato para la salud, evidentemente, nos puede dar una pista de la actitud relajada del establecimiento respecto a la higiene en otros aspectos que sí podrían ser críticos. Cualquier establecimiento alimentario debería ser, por principio, “excelente” en cuanto a limpieza e higiene en todos sus aspectos y así lo debemos exigir.

El tema de los alérgenos es un aspecto importante en los restaurantes, ¿la mayoría de los restaurantes cumplen la legislación?

Tras un primer período de adaptación, la verdad es que el sector, en general, ha respondido bastante bien al requerimiento de informar a los consumidores de los 14 posibles alérgenos más frecuentes presentes en sus productos o menús.

Algunos han optado por informar por escrito en las propias cartas y otros por la información oral, aunque en este último caso deben contar también con la información escrita y detallada si el cliente la solicita.

El público debe saber que, incluso en el servicio a domicilio, cuando encargamos la comida por teléfono, deben informarnos sobre este aspecto si lo requerimos, independientemente de que al recibir el pedido también debe venir escrito.

¿Cuál es tu opinión acerca de llevarse a casa la comida que nos ha sobrado? ¿Es una práctica segura?

Yo creo que es algo muy positivo, que contribuye a disminuir el despilfarro y los desechos.

También evita, en ocasiones, ¨ponernos como cerditos¨ porque, aunque ya no tengamos hambre, nos da pena dejar algo que nos encanta….

Llevarlo a casa es tan seguro como comerlo en el restaurante, si respetamos unas normas mínimas (que nos lo sirvan en un recipiente adecuado: hermético y de uso alimentario, introducirlo en refrigeración lo antes posible, calentarlo bien antes de consumirlo, etc)

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Así que, ¡ya sabes! Elige bien el lugar donde vayas a disfrutar de tus platos.