La gastronomía del lugar, las técnicas culinarias, la disponibilidad de ciertos alimentos y los ritmos de vida en general, pueden verse modificados, alterando tus hábitos y, en muchos casos, comprometiendo la salud.

A muchos de nosotros nos toca viajar, ya sea por motivos laborales o decisiones personales.

María Figueroa, dietista-nutricionista (y amante de los viajes y la gastronomía), estuvo viviendo en el norte de Europa casi dos meses por motivos laborales. En esta entrevista que le hice, te cuenta de primera mano los obstáculos de una alimentación saludable de viaje, y otras curiosidades que te sorprenderán.

¿Cómo fue, en general, tu alimentación en Edimburgo?

A pesar de que viajas allí con la idea de mantener una alimentación como la que tienes normalmente, una vez te instalas en la ciudad y conoces supermercados y restaurantes te das cuenta de que no es tan sencillo.

Reconozco que me lo esperaba, pero la comida en los supermercados no es para nada como la que tenemos aquí. Hay frutas y verduras, por supuesto, pero no atraen especialmente a comprarlas. Se camuflan entre miles de pasillos llenos de chocolatinas.

La fruta, por lo general y según mi experiencia, se vende por piezas y es carísima, por lo que sólo la compraba rara vez y, por supuesto, la echaba mucho de menos.

Los precios son bastante altos, tanto de fruta como de otros alimentos. También vendían alguna vez fruta cortada “ready to eat”, que podía costar perfectamente 3 pounds y me duraba un día con suerte. Si alguien venía a visitarme lo primero que les decía es que, por favor, ¡me trajera alguna manzana o pera! 

grandes obstaculos de alimentacion saludable de viaje

Los horarios determinan también el tipo de alimentación. En mi caso, desayunaba pronto (7am), y luego me iba a trabajar. A las 12am tomábamos el lunch proporcionado por el centro (SIEMPRE “crisps”-patatas de bolsa, fruta (plátano, mandarina, manzana o pera), agua y bocadillo).

Y mejor no te cuento los detalles del etiquetado nutricional de los bocadillos…

He ido a bastantes restaurantes, de mejor y peor calidad. No he notado una excesiva diferencia entre ambos. En general, te ofrecen mucha hamburguesa, patatas, pasta o arroz, y ensaladas, todas por supuesto con su “dressing” (salsa/aliño) que tiene más calorías que el resto de los platos juntos…

Las cantidades muchas veces son descomunales, sobretodo si pides fish and chips… 

Los postres de la mayoría de sitios a los que fui, sin exagerar, contenían entre 600 y 950 calorías cada uno. Si te pides uno, es mejor compartir, sin duda…

Ciertos restaurantes ofrecen ensaladas de quinoa y otras más variadas que puedes pedir sin aliño y están buenísimas.

Los helados son increíbles, y hay un sitio de helados artesanales que me dejó sin palabras. Pero están por todas partes, hay puestos pequeños en las calles, están baratos (en relación a lo que es la vida allí) y te incita una vez más a pecar…

Y ya sabemos que los helados es un producto del que no debemos abusar si queremos cuidarnos.

Hacia las 5 ó 6 de la tarde, una vez se cena y con el frío que acostumbra a hacer, lo que hace la gente (y muchos de nosotros, no vamos a mentir) es irse a un pub. Hay uno cada 15 metros por toda la ciudad. Cervezas, sidras y demás. Carísimo. Y 20.000 sabores.

El alcohol, como ya sabemos, aporta calorías vacías…

¿Qué solías desayunar?

Generalmente intentaba tomar lácteo, fruta y cereal.

¡Problema! No hay muchas panaderías. Si quieres pan tiene que ser de molde y si vives sola se te caduca en 3 días.  Además si lees la composición… (suspiros).

Entonces, acabé comprando copos de maíz, que no saben mucho pero son de lo mejor que había. Tomaba alguna que otra vez un yogur con frutos rojos naturales ya preparado o bien me compraba un yogur de medio litro desnatado y frambuesas, arándanos y moras en el supermercado para mezclar (muy caro, pero saludable).

Si la fruta no me apetecía por la mañana, me llevaba una pieza más para el lunch.

Hay días en que fui a comprar otros cereales de tipo muesli cuyas cantidades de azúcar eran claramente mejorables. Pero, por lo general, intentaba que fuese adecuado dentro de mis posibilidades 🙂

¿Cuáles fueron los alimentos más difíciles de encontrar?

Sin duda, el pescado. Muy pocos supermercados venden, pero encontré uno que estaba un poco lejos de donde vivía. Sin embargo, tenía bacalao y salmón, entre otros. Eso sí, súper caros. 

Ahora bien, pescado hay, el famoso fish and chips, que está muy bueno, pero claro… Si tenemos en cuenta las cantidades que sirven, la forma en que lo cocinan y los acompañamientos…

La fruta fue otro alimento que me costó encontrar. Muy escasa y muy cara.

¿Te resultó complicado encontrar platos saludables cuando comías en algún restaurante?

Realmente es según el sitio al que vayas. Lo importante es hacerte a la idea de que no vas a encontrar platos como los que forman parte de tus hábitos, gastronomía y cultura. Pero sí, hay platos que son aceptables.

Las pastas, carnes, arroces y ensaladas fueron lo mejor. Lo malo de todo ello son las salsas que le ponen, y el exceso de guarnición, que cómo no, son patatas fritas, y no vienen precisamente pocas…

(Me acuerdo que pedí una lasaña con ensalada y venía también con salsa para mojar, acompañado de un pan más grande que la propia lasaña. Por suerte no añadieron patatas fritas).

Gran parte de mi inglés lo he practicado preguntando a camarer@s la composición de los platos. Considero que es importante si queremos conocer lo que vamos a consumir.

Puede que pidas un “roll” imaginando que será un “wrap” o algo similar a un rollito y te llevan a la mesa una hamburguesa…  ¡Sin duda, hay que preguntar a los camareros…! ¡Estos son algunos de los grandes obstáculos de una alimentación saludable de viaje!

grandes osbtáculos de alimentacion saludable de viaje

¿Qué alimentos o sabores son los que más echaste de menos?

Todo lo tradicional y lo de la huerta. Casi todo lo que probé estaba rico pero no es saludable ni te sientes ligero.

Eché de menos una tortilla de patata, fruta de calidad… ¡Pescado! Tostadas con aceite y tomate… (que las puedes tener allí también pero no hay color).

Las lentejas, los garbanzos y las judías pintas son otros alimentos que eché en falta. Me encantan las legumbres.

¿Has estado viviendo en otra ciudad o país en el que te haya sido difícil también comer saludable? 

He estado en Cardiff (Wales), Orlando (EEUU), Newbridge (Ireland), y otros menos destacables por tener mejor alimentación.

En definitiva, es más de lo mismo. La calidad y lo saludable están menos al alcance de tu manos y muchas veces acabas cayendo en lo fácil, lo barato, lo insano.

En Irlanda estuve viviendo con una familia. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y me trataron fenomenal. Sin embargo, en relación a sus hábtios alimentarios tengo que comentar ciertas cosas.

No bebían agua transparente. Siempre le añadían líquidos de colores (lleno de colorantes y azúcares). También, muchas bebidas azucaradas y cerveza.

La cocina estaba repleta de cajas con chocolatinas de distintos sabores y marcas. Alguna vez abrí la nevera y, la verdad, ni los yogures se salvaban. Por suerte tenían también un cuenco de fruta del que yo echaba mano a diario.

Las cenas eran increíblemente copiosas y los platos ENORMES. Tuve que decirles que, por favor, me pusieran la mitad de la comida. Un día pidieron kebab, y no se cerraba bien de lo grande que era, por la cantidad de ingredientes y de salsas que contenía. Tuve que dejármelo casi entero.

Sidras, casi a diario. Y el fin de semana, la locura. Una vez más, calorías vacías.

No todo es extremadamente insano pero, por lo general, abunda.

Después de cenar, siempre siempre siempre iban a la cocina a por chocolatinas, helados o bolsas de chuches, y me las lanzaban al sofá para que comiera. Yo siempre decía “I dont want it thank you, I am full” y siempre contestaban “Yes you do”, con tonito divertido. Y, a veces, caes por no parecer una desagradecida…

Y de EEUU ya sabemos todos lo que hay. Hamburguesas, hot dogs, sitios de fried chicken, verdura y fruta casi inaccesible, etc.

La cantidad de gente que hay con sobrepeso me impactó. Mi hermana estuvo trabajando allí y me contó que la labor de algunas de sus compañeras consistía en llevar a la gente en silla de ruedas por el parque. Esas sillas no son precisamente para minusválidos como podemos llegar a pensar. Son para personas que, por su exceso de peso corporal tienen movilidad reducida y no pueden caminar.

Cuando fui allí, lo pude ver con mis propios ojos. Nada más entrar al parque en la zona de sillas de ruedas, muchísima gente llegaba, alquilaba, se montaba en una de las sillas de ruedas y esperaba a que alguien les empujara para recorrer el parque. Impactante.

El desayuno era tipo buffet y podía coger lo que quería, de lo que más había eran salsas y siropes (de fresa, caramelo, chocolate, etc). Había alimentos saludables, pero podría decirse que sólo un 5% de total, y era solamente fruta.

Consejos de Cocosinsal sobre los grandes obstáculos de una alimentación saludable de viaje.

Comer saludable fuera de casa, no siempre es tan fácil. Sin embargo, sí existen algunos aspectos importantes que puedes tener en cuenta y poner en práctica a la hora de viajar. Te destaco algunos 🙂 :

“Viajar” no tiene por qué ir acompañado de “engordar”. No es lo mismo estar 3 días en una ciudad que 2 meses recorriendo un país ó 3 semanas trabajando en un mismo lugar.

Tampoco es lo mismo alojarse en un hotel, en una casa de alquiler (donde puedes cocinar tus propios platos) o comer todos los días fuera de casa.

Por otro lado, puedes informarte acerca de la gastronomía y las costumbres antes de viajar y así poder elegir mejor.

Si la mayor parte de las veces comes fuera, pregunta al personal del restaurante o cafetería acerca de las distintas opciones, los ingredientes y así elegir la opción más saludable.

“Viajar” tampoco significa “arrasar con toda la comida”. Muchas veces, el comer más o menos cantidad depende de nuestro estado de ánimo, de las circunstancias, o del entorno social en el que estemos. Lo importante es escuchar a tu cuerpo. Pregúntate: ¿Realmente tienes apetito? ¿O es más bien emocional?

Come con cabeza

Puedes probar muchos platos y alimentos distintos, siempre teniendo en cuenta la forma de preparación e intentando consumir las cantidades adecuadas a tus circunstancias actuales y teniendo en cuenta tus objetivos.

Comer de manera inteligente no quiere decir tampoco que tengas que evitar los helados y los platos típicos de la zona, ya sean más o menos calóricos. Por un helado no vas a engordar. El hábito es el que te hace ganar peso.

Recuerda comer despacio, disfrutar de los sabores y de las texturas. Y si no te acabas todo el plato, no pasa nada. No hace falta reventar 🙂

Toma el control de los alimentos, que los alimentos no te controlen a ti.

Procura que cada comida contenga verduras o frutas. Es importante consumir estos alimentos si quieres mantener normalizado tu tránsito y salud intestinal. Sentirte hinchad@ y llen@ es de las peores sensaciones que puedes tener si estás de viaje.

¡Y, ojo con las salsas y acompañamientos! Proporcionan sabor a tus platos pero, algunas veces, calorías innecesarias a tu organismo.

En definitiva, sea cual sea el tipo de viaje y el lugar al que vayas, llena tus maletas de buenos hábitos. 

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(¡Gracias, María! –> Podéis seguir sus aventuras en Instagram @figuefig)