La vida y los días pasan demasiado rápido y te das cuenta de que no has invertido ni siquiera una hora del día en ti. 

Lo cierto, es que pasas mucho tiempo con tu laptop y pegado al teléfono.

Sí, trabajando.

Hay mil momentos en los que la concentración, los horarios y las emociones no siempre juegan a tu favor.

Has intentado mejorar algo, pero no lo has conseguido

Seguramente hayas intentado mil cosas y no hayan funcionado. Te propusiste comer bien (o al menos mejor), comer incluso menos, no picar entre horas, hacer ejercicio… pero no lo lograste.

La organización puede ser un gran problema. Dedicarte tanto al trabajo y tu estilo de vida, a veces no es fácil. Sobre todo, si hablamos de salud.

Déjame explicarte por qué.

Tu salud puede ser un caos

De repente, te das cuenta de que toda la responsabilidad y libertad de decidir sobre tu propia salud recae en ti.

En un día normal de trabajo, no siempre hay unos horarios establecidos de una manera exacta. Debes ponértelos tú.

No siempre hay alguien al otro lado diciéndote lo que tienes que hacer. Debes planificarte tú.

Muchas veces tiendes a improvisar. Debes controlarte para priorizar y acabar con la tarea que te propusiste.

Sin un orden, tu vida puede ser un auténtico caos.

El estrés, la soledad, los imprevistos, los viajes, la ansiedad e incluso la euforia pueden arruinar ese orden.

Y, debo decirte, que sin orden no hay salud.

A veces los momentos relacionados con tu alimentación y tus hábitos, se complican. Pierdes el foco y estás expuesto a 100 estímulos distintos.

Por eso quiero compartir contigo 8 consejos que te ayudarán a organizarte mejor con la comida, con el fin de despedirte del desorden de horarios.

1. Piensa antes de comprar

¿Viajas mucho?

Si vas a quedarte más de dos semanas en un lugar, procura organizarte bien. Escribe en las notas del móvil o en un cuadernito qué cosas necesitas. Haz un escaneo visual de los mercados que tengas cerca para evitar la improvisación.

Hazlo simple. No te comas el coco.

Por ejemplo, si te alojas en un apartamento, haz una compra semanal con lo indispensable. Anticípate y añádele sabor a tu vida. Agua mineral, aceite, vinagre, algunas especias y sal pueden ayudarte mucho. El resto, a tu elección.

No hagas grandes compras para evitar tirar la comida. Aquí te enseño a reducir el desperdicio de alimentos.

Pensar antes de hacer una compra de alimentos es crucial para empezar a evitar el desorden de horarios.

2. No desayunes fuera del alojamiento (en la medida de lo posible)

Si desayunas, aprovecha a hacerlo en el alojamiento (apartamento u hotel)

¿Por qué?

Porque es más probable que lo hagas de una manera más saludable.

Incluir alimentos ricos en proteína (huevo, atún o yogur) y alguna pieza de fruta te ayudarán a evitar el desorden de horarios. Haciéndolo de este modo, es menos probable que caigas en tentaciones y en alimentos superfluos a lo largo del día.

En este enlace te dejo algunas ideas de desayunos sencillos y saludables.

Si tienes cerca algún lugar donde hagan desayunos saludables, genial. Pero no te dejes engañar por la moda “super healthy” y “green detox smoothies”. Pregunta por los ingredientes que llevan.

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3. Gestiona bien tu tiempo

Es importante establecer cuanto antes cierta rutina, sobre todo cuando hemos cambiado de ubicación.

Aquí importa la calidad de las horas y cómo las inviertas. Recuerda que el tiempo es nuestro más valioso recurso. Así, lograrás trabajar de manera más descansada y proactiva. Se trata de ser eficientes como trabajadores y personas.

Para ello, fija unas horas para tus comidas.

Quizás una plantilla semanal con las horas de las comidas te ayude a organizarte. Rellénala de nuevo cada vez que cambies de ubicación. Así facilitas adaptarte a los horarios de cada lugar. Tenla a mano en tu escritorio, en la nevera o llévala contigo.

¡Seguramente te despidas del desorden horario antes de lo previsto!

4. Mantén el foco en una única actividad

Prioriza tareas y cierra las ventanas del ordenador que te estén distrayendo.

Acaba lo que tengas que terminar. Así de simple.

Eso te ayuda a no despistarte y vagar mentalmente. Tus pensamientos pueden llevarte a sentir como un nerviosismo que hace que levantes el culo del asiento y vayas a por comida.

Te recomiendo las “binaural beats” u ondas delta de cualquier lista de reproducción de YouTube. Tienes listas que duran desde 30 minutos hasta 8 horas.

Concentración y foco asegurados 🙂

5. Toma decisiones rápidas y a conciencia.

Si no has superado el paso anterior, y has sucumbido a las tentaciones de la comida, procura elegir bien.

Un puñado de frutos secos, una fruta o un yogur son buenos ejemplos. Quizás sólo necesites un té o un café bien aromatizado.

Sea lo que sea, decide rápido y aléjate del lugar que pueda crearte de nuevo esas tentaciones.

6. Incorpora y modifica algunos hábitos

Poco a poco. Incorpóralos en tu día a día para que puedas repetirlos casi sistemáticamente vayas a donde vayas. Crear hábitos saludables e incorporarlos evita ese desorden de horarios en tu alimentación.

Te dejo dos ejemplos.

Si en 20 días consigues hacer una hora de ejercicio, te aseguro que lo necesitarás en tu próximo destino. Si todos los días te comprometes a incorporar un plato de verduras, el día que no lo hagas te sentirás distinto.

Solo requiere una pizca de fuerza de voluntad.

7. Levántate pronto

Amanecer temprano te permitirá organizarte mejor las comidas y comer más saludable. Te ayudará a disfrutar de más tiempo libre, sin agobios y a aumentar tu productividad.

Claro que… levantarse pronto significa acostarse, también, relativamente pronto.

No trabajes hasta las tantas de la madrugada. La luz artificial de las pantallas distorsiona nuestros ritmos naturales. Aunque de esto ya hablaremos.

8. Evita el picoteo delante del ordenador

El picoteo es uno de los top desencadenantes del desorden de horarios.

Te pongo en situación.

Comes cualquier cosa. No te das cuenta y llega la hora de la comida. No tienes hambre. Esperas un poco más. Sigues trabajando. Vuelves a picar. No bebes agua, tampoco. Pasa el tiempo. Y, de repente te entra un hambre atroz. No sabes qué hora es y, aunque lo sepas, picas. Total, qué más da. Mañana empiezas a comer mejor. 

Te dices:

“Me lo puedo permitir porque he tenido un día duro de trabajo”

“Por esto no voy a engordar”

“Un día es un día” …  

¡Bienvenido al círculo vicioso del picoteo!

¿Te suena? No te preocupes.

Pero empieza cuanto antes a elegir de manera inteligente. Alimentarse bien es una forma de autorrespetarse.

Si aún no tienes la guía para evitar la ansiedad por comer, descárgala gratis en este enlace.

Quizás, después de leer estos 8 consejos, te des cuenta de que no lo has intentado todo <img class=” src=”https://s.w.org/images/core/emoji/11/svg/1f60a.svg”>

Pon en práctica desde ya al menos 3 de ellos y verás cómo tu alimentación se ordenará a pasos agigantados.

¿Ya has conseguido poner en práctica alguno?

¡Cuéntame en los comentarios cómo lo has hecho! 🙂

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