El azúcar añadido está contenido en los productos alimenticios, no en los alimentos.

Los alimentos contienen azúcares naturalmente presentes. En cambio, en los productos alimenticios, este azúcar es añadido por la industria y se disfraza apareciendo en la lista de los ingredientes del etiquetado con alguno de estos nombres:

– Maltosa

– Sacarosa

– Fructosa

– Dextrosa

– Glucosa

– Sacarosa

– Jarabe de malta

– Jarabe de maíz

– Jarabe de fructosa

– Jarabe de sacarosa

– Jarabe de arroz

– Jarabe de azúcar invertido (sirope dorado)

– Azúcar 

– Azúcar de caña

– Azúcar moreno

– Sirope de agave

– Sirope de arce

– Extracto de malta de cebada, entre otros.

¿Dónde está el azúcar añadido?

Repostería industrial (galletas, magdalenas, sobaos…)

Salsas comerciales

Comidas preparadas

Postres lácteos y helados

Bebidas azucaradas

Cereales de desayuno

Entonces, ¿no debo tomar estos productos?

Consumir de manera aislada y ocasional alguno de estos productos, no es perjudicial.

El problema viene cuando tu desayuno habitual consiste en cereales de desayuno y/o galletas. Cuando en las comidas sueles beber una bebida azucarada, un helado de postre o unas natillas, aliñas las patatas o carne con salsas y, además, agregas una comida preparada a tu menú. Si además nos tomamos esa magdalena para merendar… imagina la cantidad de azúcar ingerido

Es difícil evitarlos si estás acostumbrad@ a que tu carrito de la compra se componga de estos preparados industriales comestibles (ultraprocesados).

Pero…

Nota importante: Lee la lista de ingredientes. Aprenderás mucho. No obstante, no te obsesiones leyendo etiquetas.

La clave, como siempre, está en consumir más alimentos (materias primas), y menos productos industriales (que tienen una baja calidad nutricional).

Come mejor, y no te comas el coco. Comer saludable es (muy) fácil 🙂